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(Fanfic) Mahou Shoujo ni Akogarete: Arcoíris Lunar / Capítulo 17: Bromita

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Nota: Este capítulo será uno más ligero, quería meter algo de comedia y una que otra situación hot, también desarrollar un poco el drama entre Sulfur y Magenta, con este capítulo ya doy por concluido el viaje a la playa de las chicas de Enormita y Tres Magia.

Con el siguiente capítulo o el que le sigue ya estaríamos entrando a lo que sería ¡»PASIÓN EXPLOSIVA»! ¿O no? 😉

Saludos especiales a la gente que me siguió en twitch como todos los miércoles escribiendo el nuevo capítulo: julianf2510, mkdoredore, mime_draws02, predator_miri, thevictor_z y fan_de_utena

Azul sintió que alguien estaba abriendo la puerta de la ducha donde ella se encontraba, ella tenía miedo de que fuera alguna clase de abusadora sexual.

«¡E-ESTA OCUPADO!» Azul sostuvo la puerta antes de que pudiera abrirse por completo.

«L-lo se.» Una voz familiar salía de atrás de la puerta, sus manos temblorosas eran mucho más débiles que la de ella.

«¿UTENA-CHAN?» Azul dijo sorprendida al mismo tiempo que dejó de sostener la puerta y en ese preciso instante calló al piso aquella chica que la otra noche le había hecho temblar todo su cuerpo por fuera y por dentro.

«Auch, auch, si… soy yo, jeje.» Utena se acariciaba la cabeza de la pena.

«Utena-sama ¿Qué haces aquí?» Azul la recogió del piso ayudándole a pararse tomándola de las manos.

«Lo siento, es que yo…» En el momento en que Azul la sostenía de sus manos pudo ver a la chica mágica totalmente empapada por la ducha que se había dado, a un lado pudo ver tirado el aparato de hielo que usaba siempre para masturbarse, ya sabía lo que estaba haciendo la chica mágica.

Ambas chicas se vieron a los ojos sonrojadas, sabían en la clase de situación en la que se encontraban, en ese instante la puerta del baño se cerró dejando a ambas chicas allí solas.

En la suite del hotel todas las chicas presentes a excepción de las chicas mágicas eran parte del equipo de fotografía, pero había alguien que se ocultaba en medio de las plantas decorativas y mesas con enormes manteles blancos.

«Jejeje nadie me ha descubierto.» Una chica de enormes pechos vestida con una camiseta blanca estaba gateando entre todos los objetos del lugar para evitar ser vista hasta que pudo escuchar una conversación de un par de chicas del equipo de producción.

«¿Ya tienen listos los otros bikinis?» Dijo una de las chicas.

«Si, ya las trajeron de la tienda de moda, solo falta que terminen de tomarse las fotos con sus actuales trajes de baño y tendrán que vestirlas.» Le respondió la más joven de las dos.

«Muy bien, es muy importante que las vistan, son nuestras principales patrocinadoras.» La señora estaba emocionada.

Al momento de que ambas chicas se fueron Kiwi sacó la cabeza de entre todo el equipo de producción.

«¿Bikinis?» Kiwi se puso a pensar un momento hasta que se le prendió el foco. «Jejeje, tengo una muy buena idea para desquitarme con esas engreídas.» Kiwi río en voz baja maliciosamente mientras al fondo del estudio algunas chicas del equipo de producción se reunieron repentinamente.

«¿SU-SULFUR-CHAN? ¿Qué te pasa? ¿Hice algo malo?» Magenta trataba de entender porque de repente su querida amiga Sulfur de repente soltó una lagrima en medio de su sesión fotográfica.

«¿He?» Sulfur abrió los ojos de repente y con uno de sus dedos retiró la lagrima que tenía en su mejilla sorprendiéndose a sí misma por lo que había hecho. 

«¿Paso algo chicas?» La jefa del equipo de fotografía se hizo presente luego de que Azul se tomara un descanso, al mismo tiempo varias chicas también se reunieron allí.

«¡AH! ¡N-no! ¡Jaja! No se preocupen, no es nada, es solo que se me metió algo al ojo jajaja.» Sulfur trataba de disimular.

«Sulfur-chan…» Magenta juntó sus manos en su pecho en señal de preocupación.

«Entiendo, chicas ya tenemos las fotos que queríamos para esta sesión, tomemos un breve descanso de media hora, luego sigamos con la siguiente línea de ropa.» La jefa lo informó a todas sus empleadas quienes captaron el mensaje.

En el baño de la suite se podía escuchar la caída del agua de la ducha, pero al mismo tiempo como si algo impactara en una de las paredes de madera del mismo.

«Haaahhh» Un leve gemido se pudo escuchar, una lengua lamiendo un cuello, unas manos apretando unas enormes y muy lujuriosas tetas.

«Más, así, así, estoy tan contenta de que Utena-sama me viniera a ver, haaahhh.» Azul estaba gimiendo de placer al sentir como su cuello era lamido intensamente y sus tetas eran apretadas, jaladas y estrujadas por la mujer que tanto amaba.

«Jejeje, te estabas masturbando sola en el baño ¿No es así?» Utena procedió a juntar sus labios en una de las tetas de Azul, abrió sus labios para succionar uno de los pezones de la chica mágica.

«¡Siiii! ¡Así es! lo siento, lo siento, soy una chica muy mala, no pude aguantar las fotos que me hacían, mi cuerpo sigue con la sensación que me dejó anoche.» Azul seguía gimiendo mientras sentía como uno de sus pezones era succionada por Utena, una de sus manos se apoyó en la pared de la ducha hasta tocar la manija del agua haciendo que el agua que antes era fría se volviera caliente.

«¡KYAAAAAA!» La sensación del agua caliente tocando el cuerpo de Azul mientras Utena le seguía succionando sus pezones era demasiado excitante, estaba tan feliz que sentía que iba a llorar.

«¿Hola? ¿Hay alguien aquí?» De repente se pudo escuchar una voz en el baño, era una dulce y gentil, era Magenta.

«¿¿¡¡Ah!!??» Azul no pudo hacer más que impresionarse al escuchar a su amiga.

«¿Azul? Ah estas tomando una ducha, lo siento por interrumpirte.» Lo dijo Magenta de forma inocente.

«¿Ah? ¡N-no! No te preocupes Magenta ¿Pasó algo?» Azul estaba mirando hacia arriba por donde escuchaba la voz de su amiga al mismo tiempo que extendía sus manos, una de ellas sostenía la puerta de la ducha de forma instintiva para que no se abriera por error y la otra apoyada a la pared.

«Bueno, la verdad es que…» Magenta caminó lentamente aproximándose hacia la puerta de la ducha donde estaba Azul hasta sentarse a un lado de ella. «Es sobre Sulfur-chan.» Dijo la chica mágica rosada.

«¿¡Sulfur!?» Azul estaba más nerviosa al sentir como la espalda de Magenta estaba al otro lado de la puerta de la ducha, pero abajo de sus piernas estaba Utena quien no hacía más que reír mientras miraba todo el espectáculo de su amante.

«Mientras nos estaban tomando fotos en una pose simulando que nos estábamos por besar… de repente Sulfur-chan lloró… y no sé por qué…» Dijo Magenta mientras juntaba sus manos apretándolas.

«¡¿Llorar?! ¿Por qué?» De repente la mirada de Azul se puso seria. 

«No lo sé, la jefa de fotografía nos mandó a un descanso de media hora para que nos cambiáramos los bikinis ¿Sabes que le podría estar pasando a Sulfur-chan?» Preguntó la chica mágica mientras acariciaba uno de sus brazos.

«No lo sé, estoy tan sorprendida como tú y pues… ¡Kya!» Un gemido se escuchó.

«¿Azul? ¿Estas bien?» Preguntó ingenua Magenta.

«¡¿He?! ¡S-si! ¡E-estoy… bieeeen…! ¡Muuuy bieeeeen…!Hah! ¡Hah! ¡Hah! ¡E-es… solo… la… duuuushaaa… hah hah haaahh! Se siente… taaaan bieeeen…» Utena estaba debajo de las piernas de Azul acariciando sus piernas mientras seguía arrodillada pero su boca estaba en medio de las piernas de la chica mágica, jugo de amor se derramaba de la entrepierna de Azul.

«¿En serio? Ah bueno, es solo que Sulfur quiso salir un rato a tomar aire y quería saber tu opinión y.…» Magenta seguía hablando, pero no sabía que al otro lado de la puerta de la ducha estaba Utena lamiendo y relamiendo los labios íntimos de Azul.

«No hagas ruido Azul-chan o Magenta se dará cuenta.» Lo dijo coquetamente y en voz baja Utena quien tenía su lengua llena del jugo de amor de Azul, mientras Magenta seguía hablando Azul trataba de aguantar las ganas de gemir, tuvo que tapar su boca mientras su amante seguía metiendo y sacando su lengua dentro de su muy mojado coño.

«No puede ser, algo le ha pasado a Sulfur y Magenta, mientras ella me está contando sus problemas al otro lado estoy teniendo sexo oral con Utena-sama, soy una chica mágica podrida, no puedo caer más bajo, soy un asco de chica, pero se siente tan rico, tan delicioso, esto es mejor que cualquier juguete sexual que podría existir, quiero correrme en el rostro de Utena-sama, quiero hacerlo, pero no puedo, Magenta está al frente, no puedo, no puedo.» Todo eso lo pensaba Azul mientras Utena seguía succionando su vagina mientras su lengua seguía bailando.

«Y es por eso que yo quisiera.» Magenta seguía hablando cuando de repente.

«¡HMMMMMMMM!» Un gemido apagado se pudo sentir más que escuchar.

«¿Azul-chan?» Magenta se asustó por el gemido que escuchó y es cuando se le vino a la mente que ya habia escuchado ese gemido antes, cuando fueron a entrenar a las montañas, cuando Azul le pidió que usara su juguete de hielo para penetrar su coño. «¡AH! ¡Di-disculpa Azul-chan! ¡No-nos vemos después!» Magenta se paró enseguida con sus mejillas sonrojadas, incluso ella llegó a la conclusión de que su amiga se estaba masturbando y la estaba interrumpiendo.

«¡Espera Magenta!» Antes de que la chica mágica rosada se retirara del baño Azul la detuvo. «No estoy seguro de que es lo que pasó entre ustedes dos… pero si hay algo de lo que estoy segura… Sulfur te quiere, te quiere mucho, de entre las dos tu eres a la que más quiere… no lo olvides.» Dijo una Azul con un tono de voz más conciliador.

«Azul…» Magenta había volteado su rostro viendo a la ducha y es cuando se le dibujó una sonrisa esperanzadora. «¡Si! ¡Gracias Azul! ¡Nos vemos en unos minutos en la sesión de fotos! ¡No olvides ir a ver tu nuevo bikini!» Magenta se fue de allí con los ánimos revitalizados.

Dentro de la ducha Azul tenía su rostro totalmente sonrojado, pero hacia un rostro serio, en medio de sus piernas Utena sacaba su lengua lentamente dejando un gran hilo de saliva y jugo de amor, entonces sonrió.

«Hiciste un buen trabajo Azul, aconsejar a tu amiga mientras al otro lado de la puerta devoraba tu jugosa vagina.» Lo dijo Utena relamiendo sus labios probando los jugos de amor de la chica mágica.

«Magenta y Sulfur son mis amigas, pase lo que pase no puedo abandonarlas.» Lo dijo Azul con un tono serio y de fortaleza, al momento de decirlo Utena dejó de sonreír para abrir un poco su boca de la sorpresa, incluso en esa situación Azul no abandonó a sus amigas dándole un consejo a Magenta con su problema con Sulfur, ella no podía entenderlo, pero ese breve instante de fortaleza, ese instante de determinación hizo que dentro del corazón de Utena algo hiciera chispa.

«¡Hah! ¡No puedo más!» Las piernas de Azul temblaron más de lo debido y fue cuando ella calló al piso arrodillándose. «Haaahh… haaahhh…» Azul gemía del orgasmo que acabó de tener hace unos instantes, ella respiraba profundamente mientras tenía sus ojos cerrados.

«¿Utena-sama?» Azul abrió un poco los ojos y se dio cuenta que Utena estaba algo sonrojada viéndola.

«Creo que te amo…» Lo dijo en un tono de voz muy bajo, casi imperceptible pero Azul pudo escucharla.

«¿AAAAHHHH?» Azul reaccionó ante lo que escuchó con una sonrisa de apariencia mientras se sonrojó impresionada. «¿Qué dijo Utena-sama?» Azul estaba estupefacta ante lo que escuchó.

«Incluso en medio de tu orgasmo te aguantaste las ganas y le dijiste a Magenta algo para animarla en su problema con Sulfur, tu realmente sigues teniendo el corazón de una chica mágica.» Utena gateó hacia donde estaba Azul colocándose encima de ella.

«¿Utena…sama?» Azul estaba bajo de Utena quien seguía vestida con su traje de baño, sus ojos tenían la forma de unas estrellas, su sonrisa volvió más coqueta que nunca.

«Por eso eres la chica mágica que tanto admiro.» Utena descendió su rostro al de Azul quien estaba sonrojada, pero a medida que sus rostros estaban por tocarse ella entre cerró sus ojos hasta que inevitablemente se dieron un beso.

«Te amo Utena-sama.» Pensó en su mente Azul mientras sentía la lengua de Utena dentro de su boca, ambas chicas se siguieron besando en esa ducha intercambiando sus sentimientos.

En una esquina estaba el bar de la suite, varias bebidas y bocadillos había allí, sentada se encontraba Sulfur comiendo lentamente lo que había allí.

«Es lo que hacen las amigas ¿No?» Esa frase seguía retumbando en la mente de Sulfur. «Soy una idiota.» Dijo en voz baja Sulfur, entonces alguien llegó rápidamente al lugar.

«¡Sulfur-chan!» Era Magenta quien llegó.

«Ah, Magenta-chan ¿Viste a Azul? me dijeron que se fue a tomar una ducha, conociendo a esa ninfómana de seguro estará dándose placer con dos o tres dedos en medio.» Lo dijo Sulfur para luego tomar un coco que había en la mesa con un sorbete y una sombrilla pequeña.

«¡E-ESO NO ES…!» Magenta miro hacia otro lado sonrojándose mientras juntaba sus dedos.

«Ah, lo sabía.» Sulfur siguió bebiendo su jugo de coco esperando cambiar de tema.

«¡E-Ese no es el asunto!» Magenta se armó de valor para luego sentarse a un lado de Sulfur para tomar una de sus manos colocándola en medio de sus propias dos manos.

«¿Ha? ¿M-Magenta?» Sulfur se sonrojó al momento de sentir el calor de las manos de Magenta en la suya propia.

«Sulfur-chan, no se fue lo que hice para que te pusieras así, pero yo, pero yo…» Magenta se sonrojaba ante lo que estaba a punto de decir.

«¿Qu-qué te pasa Magenta? Me estas asustando.» Sulfur tenía sus mejillas sonrojadas como un tomate ¿Acaso iba a decirlo?

«¡TE QUIERO MUCHO!» Dijo Magenta enérgicamente mientras cerraba sus ojos.

 «¿Haaaaaaa?» Sulfur más o menos sabía lo que le iba a decir, pero no pudo evitar sentir esa breve decepción, querer, querer… querer…

«¿Me quieres como una amiga?» Preguntó Sulfur.

«¡S-SI! ¿E-eso está mal?» Dijo Magenta quien la miraba algo triste.

«N-no digo que este mal… es solo que… yo…» Sulfur miraba hacia otro lado mientras apretaba su mano en un puño, sabía que ese era un momento ideal para decirle lo que sentía, pero al mismo tiempo tenía un mal presentimiento, estaban en medio del trabajo y si algo salía mal podrían arruinarlo todo.

«Magenta ¿Estás libre el domingo de la próxima semana?» Preguntó Sulfur.

«¿La próxima semana? ¡S-SI! ¡ESTOY LIBRE!» Dijo esperanzada Magenta.

«Entonces ¿Te gustaría salir conmigo? Pero sin Azul que siempre anda caliente y ahora tiene a ya sabes quién, solo nosotras dos.

«¡Si! ¡Esta bien! ¡Solo nosotras dos el domingo!» Dijo firme Magenta.

«Perfecto jeje, entonces nos veremos el domingo y… ¡Wow! Ya casi es hora, debemos ponernos nuestros Bikinis nuevos y terminar esta sesión de fotos o me quedaré sin dinero, digo, sin poder terminar mi deber como chica mágica.» Dijo Sulfur luego de ver el reloj del lugar.

«¡Ah! ¡Azul! ¿Ya te terminaste de Bañar?» Dijo Magenta animada alzando su mano mientras tenía en su mano la de Sulfur.

«Ah, sí, ya estoy lista, por lo que veo ya todo está bien.» Dijo Azul algo sonrojada y jadeando un poco pero feliz al ver a sus amigas de nuevo juntas.

«jaja, siiii.» Magenta le sonrió mientras tenía en su mano a Sulfur quien estaba también algo sonrojada, pero sonriendo un poco.

«Bien, nos dijeron que los bikinis estaban en este cuarto, vamos chicas.» Dijo Sulfur para entonces las Tres Magia entrar al cuarto.

«¡AAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!» Un grito tremendo de las chicas se pudo escuchar en toda la suite, a un lado del lugar con su cara cubierta con un pañuelo y una bolsa de tela en su espalda estaba Kiwi yéndose del lugar con una sonrisa maliciosa.

«Jejeje, se lo merecen.» Dijo la maliciosa Kiwi retirándose.

Las chicas del equipo de fotografía estaban impacientes esperando a las chicas mágicas, pero cuando escucharon que ya habían llegado todas quedaron con la boca y los ojos abiertos.

Los bikinis de las chicas de Tres Magia eran pequeños, MUY pequeños, tan pequeños que la parte donde se supone debía cubrirle sus pechos era tan diminuto que se podía ver el color rosado de las aureolas de sus pezones, sus prendas bajas apenas y tapaban lo que estaba en medio y estaban tan apretadas que se pudo ver la forma de sus labios íntimos.

Las chicas de Tres Magia estaban cubriendo lo que podían con sus manos, pero era inconfundible sus rostros llenos de vergüenza y frustración.

«¿PERO QUE ES ESTO?» La jefa de fotografía se impactó mucho, varias de las chicas más jóvenes del equipo empezaron a sangrar de la nariz.

«¿PERO QUIEN HIZO ESTO? ¡ESTOS NO ERAN LOS BIKINIS QUE PED-! En ese entonces una de las chicas le entregó una nota la cual ella leyó, luego de aquello ella se quitó los lentes colocando su mano en su frente y le pasó el papel a Sulfur.

«Bromita con amor de Enormita, ejé.» Era la cara de Leopard en forma chibi sonriéndole y haciendo el símbolo de la paz.

Sulfur apretó el papel tirándolo en el piso.

«¡MALDITA LEOPAAAAAAAAAAAAAAARD!» Sulfur gritó el nombre de su archi enemiga a todo pulmón.

Y con eso el viaje a la playa de las chicas de Enormita y Tres Magia termina, ambos grupos de chicas pudieron pasarlo bien, con un desarrollo especial entre Utena y Sayo quienes se volvieron oficialmente amantes ¿Qué nos espera en el siguiente arco?

«Bueno, supongo que ya va siendo hora de que cumpla con mi promesa con Kiwi-chan.» Lo dijo Venalita mientras varias criaturas del mal utilizando cascos de construcción cargaban grandes vigas de hierro, al fondo se pudo ver lo que antes era la Base Natch ahora convertida en…

«Hotel Enormita.» 

«Me pregunto ¿Qué harás Utena-chan? Ya tienes a Sayo pero debes cumplir tu promesa con Kiwi-chan, jejeje.» 

– Continuará…

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